Pablo Sainz
Conocí a Coronado en Mallorca en sus años mozos, iba acompañado de Manolo Hernández Mompó, Celedonio Perelló y Mariano Villalta. Me sorprendió su pintura, y personalidad, era el más joven del grupo y me interesé en seguir la trayectoria de sus trabajos.
Su primera exposicin en Madrid en el Ateneo, fue para mí una gran alegría, al comprobar su originalidad y su evolución técnica, así como su sabiduría en el uso del color. No me sorprendió cuando le concedieron la beca de la Fundación March.
Como toda la juventud de esa época, soñaba en mostrar su arte en Nueva York, representó su pintura en la casa de España de la Gran Manzana junto con un grupo de pintores españoles.
Coronado se instaló en Madrid una temporada, pero el ajetreo de la gran urbe de la capital no le permitía trabajar con tranquilidad. Regresó entonces a su Mallorca querida, allí trabajó en silencio y seguro, como dijo de él, Don Camilo José Cela. Allí fue merecedor del prestigioso premio Ciudad de Palma.
Con el fin de profundizar en su formación, Coronado se trasladó a Florencia una larga temporada, donde estudió a los clásicos renacentistas.
Nuestro segundo encuentro fue en Mojácar, pueblo vecino de su Águilas natal, en una visita a los hermanos Antonio y Alfonso Escámez, en nuestra conversación mencionamos a Coronado y su arte: "... Aprovechando el comienzo del curso europeo, por qué no invitamos a Coronado a presentar su obra en el Banco Central de Bruselas...". Así se hizo, y mi esposa Rocío presentó la obra y el catálogo.
Hoy, para mi Coronado ya es una realidad, ha conseguido un lugar en el arte ganado a pulso, Coronado anda por la vida del arte seguro, sin arroparse de nadie y pasa de modas y movimientos.
¡Coronado es Artista, Hombre y Libre!!
Es para mi un honor presentar a mis amigos a Coronado y su obra en mi casa, El Mirador de la Moraleja.

